Faringitis

La faringitis, o dolor de garganta, es una inflamación de la faringe.

Situada en la parte posterior de la boca, la faringe es un canal músculo-membranoso que permite que el alimento entre en el esófago.

La faringitis puede deberse a varias causas, incluyendo virus (principales culpables), bacterias, alergias, aumento del jugo gástrico del estómago, etc.

Las personas que sufren de faringitis experimentan una sensación desagradable en la garganta y sienten dolor al tragar; además, si un agente infeccioso es el causante de la inflamación, es probable que el paciente también manifieste perturbaciones de la enfermedad infecciosa conexa (por ejemplo, fiebre).

En general, la faringitis se cura en pocos días y sin tratamiento especial; sin embargo, si los síntomas persisten, puede ser necesario realizar pruebas de diagnóstico más exhaustivas y una terapia específica.

Faringitis que es

La faringitis es una inflamación de la faringe, la región posterior de la boca.

En el lenguaje común, la faringitis es más conocida como dolor de garganta, un síntoma que caracteriza diversas circunstancias patológicas.

La faringitis puede ocurrir de manera aguda (repentina) y resolverse en pocos días, o puede convertirse en crónica y persistir durante largos períodos; en este último caso se denomina más adecuadamente faringitis crónica.

Qué es la faringe: una breve descripción

La faringe es un conducto musculo-membranoso de unos 13 cm de largo, cubierto por una mucosa y situado entre la cavidad nasal y el esófago. Para ser aún más preciso, la faringe se encuentra:

  • Posterior a la cavidad nasal (es decir, detrás y más abajo de la cavidad nasal).
  • de la boca
  • Superior a la laringe hasta el esófago

faringe

La faringe es un conducto fundamental tanto de las vías respiratorias superiores como del tracto digestivo superior, ya que permite la progresión de los alimentos hacia el esófago y el paso del aire introducido por la respiración en los pulmones.

En la faringe se reconocen tres compartimentos: la nasofaringe (o nasofaringe), la orofaringe y la hipofaringe (o laringofaringe).

La nasofaringe es la parte superior de la faringe, situada en contacto directo con las coanas, las dos aberturas posteriores de la cavidad nasal.

La orofaringe es la porción intermedia de la faringe, situada entre la nasofaringe y la epiglotis (esta última representa el extremo superior de la laringe); delante de ella tiene la cavidad oral, con la que se comunica a través del llamado istmo de las mandíbulas.

Por último, la hipofaringe es la porción terminal de la faringe, que alimenta el esófago con alimentos; como está situada justo debajo de la epiglotis, sólo los alimentos y no el aire pasan a través de ella (como en el caso de la nasofaringe y la orofaringe).

La hipofaringe está situada aproximadamente al mismo nivel que la VI vértebra cervical y al mismo nivel que el cartílago cricoides de la laringe.

síntomas de la faringitis

Los síntomas y signos del dolor de garganta dependen en gran medida de los factores desencadenantes, por lo que cada paciente es un caso en sí mismo.
No obstante, la mayoría de los episodios de faringitis se caracterizan por:

  • Dolor o picazón en la parte posterior de la boca.
  • Dolor que se hace más agudo cada vez que tragas o cuando hablas.
  • Dificultad para tragar como en condiciones normales.
  • Garganta seca.
  • Ganglios linfáticos del cuello y la mandíbula hinchados e inflamados.
  • Amígdalas hinchadas y enrojecidas.
  • Presencia de placas blancas o de pus en las amígdalas.
  • Voz ronca (ronquera) y/o débil.

Síntomas de faringitis viral o bacteriana

Si la faringitis es el resultado de una infección viral o bacteriana, además de las manifestaciones previamente comunicadas, el paciente también puede quejarse de: fiebre superior a 38ºC, escalofríos, tos, secreción nasal, estornudos, dolores musculares y articulares, dolor de cabeza, náuseas y vómitos.

Faringitis: cuándo preocuparse

Si el paciente es un niño, es una buena idea ponerse en contacto con el médico si tiene dificultad para respirar, dificultad para tragar y babeo persistente en la boca (un signo de un problema para tragar).

Si el paciente es un adulto, es aconsejable llamar al médico si:

  • Dolor de garganta persistente (persistente desde hace más de una semana), que, en lugar de mejorar con el tiempo, muestra una tendencia a empeorar.
  • Trastornos de la ingestión, dificultades para respirar y/o problemas para abrir la boca.
  • Dolor en las articulaciones.
  • Dolor de oído.
  • Erupción (o sarpullido).
  • Sangre en la saliva o la flema.
  • Fiebre alta.
  • Episodios recurrentes de dolor de garganta.
  • Protuberancias en el cuello.
  • Ronquera persistente (en progreso por más de dos semanas).

 

Faringitis crónica

La faringitis crónica afecta a las membranas mucosas de la garganta y se manifiesta lentamente con persistencia. Glándulas inflamadas, exceso de moco, modificación de los músculos son indicadores de que algo no funciona bien.

Hay casos de sujetos que sufren de dolor de garganta persistente, o con una voz ronca, casi afónica y la necesidad de aligerarla de vez en cuando, con glándulas inflamadas y congestión nasal con moco.

Por desgracia, a menudo se trata de faringitis y si la inflamación es persistente y de aparición gradual, es de carácter crónico.

Causas de la faringitis crónica La faringitis puede ser causada por varios factores, tanto ambientales como de comportamiento:

> Fatiga muscular: aquellos que utilizan los músculos de la faringe de forma prolongada y tensa, como los cantantes o los profesores, pueden manifestar una inflamación progresiva y persistente de la faringe.

> Respiración: quienes no pueden respirar por la nariz debido a patologías obstructivas, como los pólipos nasales o la rinitis, utilizan necesariamente la boca y por lo tanto el aire no se filtra como lo haría desde las fosas nasales, por lo tanto el polvo, los alérgenos, la sequedad de boca tienen libre paso.

> Reflujo gastroesofágico: la faringitis crónica puede ser causada por el aumento de los ácidos gástricos que irritan la garganta y dañan las cuerdas vocales. A menudo, quien sufre de reflujo gástrico tiene la voz ronca, la necesidad de toser a menudo, gotas repentinas en la voz e inflamación de la garganta.

> Patologías: algunos trastornos de naturaleza crónica, como la sinusitis o la rinitis, enfermedades muy graves como el cáncer pueden llevar a una faringitis crónica como consecuencia, pero en este punto la garganta y sus trastornos se convierten sólo en la punta del iceberg.

Nota: Está contraindicado golpear la misma zona de forma abrupta o con demasiada fuerza.

El consejo es siempre investigar con médicos especialistas sometiéndose a exámenes y pruebas diagnósticas exhaustivas.

Como reconocer la faringitis

Las personas que requieren una consulta médica por un dolor de garganta severo se someten, en primer lugar, a un examen objetivo exhaustivo y a un análisis preciso de su historial médico (o antecedentes médicos).

Luego, dependiendo de la situación y si quedan dudas sobre la causa, el médico puede prescribir un hisopo faríngeo, un análisis de sangre y/o pruebas alérgicas.

Examen objetivo

Durante el examen objetivo, su médico le visita y le pide que describa sus síntomas.
El examen consiste en la observación de la garganta, los oídos y las fosas nasales, la palpación del cuello y de las regiones submandibulares en busca de eventuales ganglios linfáticos agrandados y la auscultación del tórax mediante un fonendoscopio con un micropilote y la instrumentación adecuada.

Hisopado faríngeo y análisis de sangre

El médico somete al paciente a un  frotis faríngeo y a un análisis de sangre para determinar si existe una enfermedad infecciosa y, en caso afirmativo, para identificarla.
Con mayor detalle, los hisopos faríngeos y los análisis de sangre permiten rastrear cualquier patógeno (tanto virus como bacterias) responsable de la sintomatología en curso.
En ambos casos, estos procedimientos son rápidos, baratos y completamente seguros para el paciente.

Pruebas de alergia

Si se sospecha que la faringitis se debe a una alergia a ciertas sustancias volátiles o no volátiles (por ejemplo, polvo, sustancias tóxicas, moho, polen, pelo de animales, etc.), el médico utilizará sin duda alguna prueba de alergia.

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